Entradas

En el mundo no somos del todo felices. De hecho, la nota media de felicidad según el World Happiness Report es de 5,264 sobre 10. Un aprobado justo. Nos falta felicidad. Y nada mejor para hacernos felices que iniciativas como la de Jarabe Clown.

La humanidad no es feliz

Vivimos unos días difíciles. Como vimos hace un tiempo con Payasos Sin Fronteras, hay muchos problemas en el mundo: 22 guerras, más de 60 millones de refugiados…

Y es que, mientras que en algunos países no hay grandes problemas y el nivel de felicidad medio es alto, en otros la situación es la contraria.

Esto se ve reflejado también en el día a día de las personas. ¿Te has fijado en la cara de las personas al ir hoy al trabajo? Si lo has hecho, seguramente te habrás visto caras largas, gente de prisa… y, seguramente, pocas sonrisas.

Necesitamos una dosis de felicidad.

Jarabe de Clown, dando alegría

Jarabe Clown es una organización que quiere impulsar el amor, la reconciliación y la vitalidad para fortalecer el sentimiento comunitario de Lima. Y qué mejor para ello que mediante payasos.

Por eso, en Jarabe Clown realizan actividades que ayuden a las personas a ser más felices, a demostrar el amor, ser humildes, generosos y serviciales.  Para ello, en Jarabe Clown realizan tres principales proyectos:

  • ¡Sonríe, es Lunes! Pretende generar un momento de apertura para afrontar la semana laboral con esperanza y alegría. Porque, muchas veces, empezar el lunes cuesta (aunque Historias Bonitas como estas ayuden;)
  • Festival del Juego. Conectan con más de 150 jóvenes mediante juegos e interacción con los jóvenes.

Porque nunca está de más sonreír y afrontar la vida con optimismo. ¡Feliz lunes!

Afganistán, Argelia, Birmania, Yemen… Actualmente hay 22 países en guerra (Small Arms Survey , Diciembre 2017). Esto supone que haya más de 100 mil personas que mueren al año directamente en la guerra. Eso, sin tener en cuenta los más de 60,6 millones de refugiados que hubo en 2016 (World Economic Forum, Junio 2017).

En este contexto, la ayuda humanitaria no solo es importante, es esencial. Agua, comida, medicamentos… pero también es vital dar esperanza y alegría. Y eso a lo que se dedica Payasos Sin Fronteras, a llevar ayuda humanitaria a través de las artes escénicas. A través de payasos.

Payasos Sin Fronteras: historia

Todo comenzó en 1992, cuando un grupo de alumnos contactó con Tortell Poltrona pidiendo que ayudara a hacer reír a unos niños. Pero no eran unos niños cualquiera. Eran refugiados de la guerra de independencia de Croacia.

El 26 de febrero de 1993 se hizo la primera actuación. Una actuación que más tarde se convertiría en Payasos Sin Fronteras. Desde entonces, Payasos Sin Fronteras ha llevado alegría y esperanza a “más de 4 millones de niños y niñas refugiadas, víctimas de desastres naturales y de situaciones injustas”.

 

Artistas por una causa común

Payasos Sin Fronteras es posible gracias a los casi 50 artistas y productoras musicales. Ellos, recorren el mundo y España llevando sonrisas y apoyo emocional a los niños que lo necesitan.

  • En Bosnia trabajan para ayudar a disminuir la segregación étnica.
  • En Etiopía ofrecen apoyo emocional a la juventud refugiada somalí mediante sus actuaciones.
  • En España, país de donde es la Payasos Sin Fronteras, realizan acciones en diferentes centros de menores y residencias para jóvenes.

¿Conoces un sitio menos divertido que un hospital? Los hospitales son lugares fríos, poco acogedores, llenos de cacharros que la mayoría de nosotros desconocemos y resultan aterradores. Sin duda, un lugar poco amistoso. Sobre todo, si eres un niño… y más aún si te van a operar. Por eso, nació la Fundación Theodora.

 

Los doctores sonrisa y sus payasadas

La Fundación Theodora busca llenar de ilusión los hospitales de una manera diferente. Sus Doctores Sonrisa visten de bata, pero no son como el resto de doctores. Visitan a los niños antes de que sean operados o mientras están hospitalizados. Les hacen trucos, cuentan chistes, cantan… pero, sobre todo, les hacen reír y olvidarse de todo lo que están pasando.

Una vez por semana, los Doctores Sonrisa hacen una visita a los niños ingresados. Así, los niños hospitalizados que no van al cole, no pueden jugar con sus amigos y se pasan el día en la cama, tiene una razón por la que reír.

Doctores Sonrisa en Acción

Foto de los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora haciendo reír a una niña hospitalizada.

Unas risas que curan

El impacto de los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora van mucho más allá de lo que se podría imaginar. Y es que, sonreír nos reduce el estrés.

Esto, que puede parecer muy poco, es vital, ya que hace los niños tengan que consumir menos medicamentos antes de ser operados.  Además, ¿quién no prefiere estar sonriendo a estar triste?

 

Porque si reír es importante, hacer reír a niños que están pasando por situaciones duras y potencialmente traumáticas, lo es aún más. ¡Viva los Doctores Sonrisa!